Como parte de su estrategia de sostenibilidad, Jung Ibérica ha calculado su huella de carbono para después emprender sendos proyectos de reforestación que le permitirán compensarla. Para hacerlo, ha contado con la empresa Reflora Initiative, quienes aplicaron el protocolo internacional GHG sobre gases de efecto invernadero.
La empresa barcelonesa invertirá en el proyecto de El Bruc los créditos de carbono obtenidos. Este consistirá en replantar y recuperar una superficie forestal de 3,63 hectáreas, contribuyendo a restablecer los ciclos biológicos naturales de la región. Asimismo, en Brasil la compañía está apoyando el proyecto Marajó REDD, que protege más de 97.000 hectáreas de tierra de la deforestación y promueve el desarrollo económico y social en la región.
En ambos casos se trata de proyectos certificados mediante la metodología RIQA desarrollada por Reflora. Este procedimiento evalúa cada iniciativa según 33 parámetros tanto de impacto ambiental y social como de gobierno.
Más allá de reducir el impacto ambiental
El protocolo RIQA de Reflora otorgó el aprobado a los proyectos de Cataluña y Brasil, porque van más allá de la mera reforestación y atienden también a su impacto en la comunidad local, así como a su gobernanza en el largo plazo. Esta última es de 50 y 30 años, respectivamente, y supone la implicación de agricultores locales que supervisan el proyecto en el caso español y, en el brasileño, la creación de una cooperativa de productores agroextractivos en la que participan 58 familias.
Esta última ubicación, situada a doce horas en barco de Belém do Pará (Brasil), es un paraíso de la biodiversidad que durante mucho tiempo sufrió la tala ilegal de madera. El proyecto ha transformado este patrón destructivo por otro en el que se generan ingresos sostenibles, se imparte formación técnica a la juventud y se fomenta el emprendimiento social.
Por otro lado, la historia reciente de El Bruc es la de un paraje cubierto antiguamente por pastizales altos y bosque bajo de Pinus halepensis, típico de la flora española, que se perdió en gran parte en los incendios forestales del verano de 2015. Símbolo de la resistencia y el ingenio frente al ejército napoleónico en la guerra de la Independencia, está situado en la Muntanya de Montserrat y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, así como del MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) y de los agricultores locales. La intervención medioambiental consistirá en la repoblación con especies de árboles autóctonos, con el objetivo de proteger el suelo contra la erosión y crear un bosque más resistente frente a los incendios.
Estrategia de sostenibilidad de Jung
En su modelo de negocio, Jung Electro Ibérica promueve el diálogo con clientes, prescriptores y distribuidores para fomentar el consumo eficiente de energía. “Con este objetivo —señala su directora de marketing, Marian García—, desarrollamos prácticas sostenibles como son la logística de distancia corta, la producción energéticamente eficiente o la gestión inteligente del packaging”.
Por otra parte, como fabricante de tecnología de sistemas de construcción, Jung está comprometido en el uso eficiente de la energía en los edificios. Esta es la razón por la que el fabricante alemán invierte, desde hace décadas, en investigación y desarrollo de sistemas de automatización con KNX.